LIBEMOR

El día 14 de Febrero mi nueva web salía del horno ,me hubiera gustado publicarla ese día tan especial pero por problemas técnicos no pudo ser.Me ha parecido buena idea publicar este post,que trata sobre el amor un/a mism@ y el amor incondicional de l@s madres/padres a sus hijos.Espero que os guste el cuento y la nueva Web.

                                                                      LIBEMOR

— Viajaba yo en un tren en le vagón (fumador) y venía absorto observando cómo en el sillón de enfrente una señora jugaba con su hijo de más o menos dos años de edad. Ella estaba casi recostada en el cómodo sillón del tren y su hijo yacía encima de ella.  Sus rostros se hallaban frente a frente y mantenían un juego secreto que a los dos hacía reír con ganas: platicaban, se hacían gestos, se hacían cosquillas, se escondían, y yo, descaradamente  los veía porque su juego también a mí me acariciaba. De repente escuché una voz que me sacó de trance también en que venía.

-Le están tejiendo su ”Libemor” -dijo la voz.

Me di la vuelta para ver quién me había hablado y me encontré con una muchacha bonita; (después supe que era una Hada).

- Sí me dijo. - ¿No puedes verla?

- No, -le respondí atónito-, ¿Como dijiste?

- Dije que al niño le están tejiendo su “Libemor” Y después de una breve pausa, añadí:

- Ya casi está terminada

Yo intrigado pregunté - ¿Explícame que es eso de “Libemor”?

El hada, que ya sabía que yo  le iba a preguntar, estaba lista para revelarme un gran secreto. Y comenzó así:

- El Mago Supremo le dio a la humanidad un don maravilloso.., le entregó las agujas “Alfaga” que son la agujas mágicas con las que se teje la “Libemor”.

Yo la miraba y escuchaba asombrado.

La “Libemor”, - continuo el Hada - es la capa mágica que cada madre teje a sus hijos y con la cual le confiere un enorme poder: el poder de amar. Cada vez que una madre acaricia a su hijo, le habla, lo atiende, lo alimenta o juega con él, vuelan la agujas “alfaga» y dan una puntada: y si el empeño no cesa o la tarea no se interrumpe, más o menos a los dos años  la “Libemor” cubre ya por completo al niño. Como la capa es invisible nadie se explica porqué el  niño de repente se siente tan confiado, tan seguro de sí mismo, ni porque de buenas a primeras ya no le importa separarse de su mamá. Obviamente -dijo el Hada con suficiencia- es el enorme poder de su ‘Libemor’ lo que le permite actuar de esta manera: aunque no siempre es así - añadió el Hada con tristeza.

¿Por qué? -le pregunté.

- Para tejer la “Libemor” de sus hijos, las madres tienen que amarlos y atenderlos con ternura y solicitud y la tarea no debe interrumpirse hasta que la capa esté terminada. Para que la “Libemor” te cubra toda tu vida debe tener un número exacto de puntadas, no debe quedar chica ni grande. Cuando se atiende solamente al niño para que sobreviva... sin alegría ni esperanza, las “alfaga” darán muy pocas  y la capa quedará muy cortita, el niño no se sentirá protegido, no tendrá suficiente confianza en sí mismo. Y Si su madre lo sobreprotege porque tiene miedo a la soledad o porque ella misma necesita amor, entonces las agujas “alfada” darán demasiadas puntadas, la “Libemor” quedará demasiado grande y se le enredará entre las piernas al niño y el niño no podrá caminar solo.

- Y que pasaría si a un niño no se le teje la “libemor” – pregunté al Hada preocupado

- Es deseable que se teja en los primeros dos años de vida, ya que en esa edad es más receptivo, sin embargo nunca es demasiado tarde; si una madre se da cuenta que la “Libemor” de su hijo es muy pequeña, entonces puede recomenzar a tejerla y si es demasiado grande también puede destejer hasta hacerla a su medida.

 

-El Hada  continuó diciendo muy emocionada: - Con amor todos los errores pueden reparar, no hay madre que quiera dañar a sus hijos a propósito, cada día da lo mejor que tiene y si tuviera más, también lo daría; más bien hay madres que no han sabido cómo amar a sus hijos, tal vez porque a ellas tampoco las amaron…

Estas madres –continuó diciendo el hada, -tendrían que primero amarse a ellas mismas, a tejerse ellas mismas su “Libemor”. Cuando ellas se acepten, se quieran y se respeten, entonces tendrán la energía vital para tejer se “Libemor” a la medida de sus hijos.

Yo me quedé súbitamente metido en mis pensamientos, no me di cuenta a qué hora el hada se retiró, sin embargo, esta hermosa plática me hizo tomar conciencia del porqué de la guerra, del odio, de las drogas, de la destrucción, estoy también conciente que yo no puedo cambiar el mundo, sin embargo puedo cambiarme a mi mismo, empezar realmente a conocerme, a aceptarme y a quererme, para poderle dar a mis hijos esa energía vital, su “Libemor”, que será su arma para luchar por un mundo mejor.

 

 

(Cuento adaptado del autor Luís Gadea de Nicolás)

   

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